Mitos sobre las várices que conviene desmentir
Sobre las várices circulan muchas ideas que nadie se detiene a revisar: que son solo estética, que "eso les da a las abuelas" o que la única salida es la cirugía. Aquí separamos los mitos sobre las várices más comunes de lo que realmente dice la evidencia médica.
En la consulta escuchamos versiones muy distintas sobre las várices: que son solo un problema de estética, que "eso solo les pasa a las señoras mayores", que hacer ejercicio las empeora o que la única salida real es la cirugía. Hay mitos sobre las várices que se repiten desde hace tanto que mucha gente los da por hechos, aunque la evidencia médica diga otra cosa. Aquí te contamos cuáles son los más comunes y qué hay de cierto en cada uno, con la información que tenemos hoy.
Los mitos sobre las várices que más escuchamos en consulta
Antes de entrar en cada mito, vale la pena decir algo importante: las várices no son un capricho estético ni una "cosa de la edad". Son la manifestación visible de cómo está funcionando la circulación de tus venas, y por eso merecen la misma atención que cualquier otro tema de salud.
Mito 1: "Las várices son solo un problema estético"
Realidad: para muchas personas, sí, las várices son sobre todo una preocupación de apariencia. Pero eso no significa que siempre lo sean. Las várices suelen aparecer cuando las válvulas dentro de las venas dejan de cerrar bien y la sangre empieza a acumularse, un proceso que se conoce como insuficiencia venosa. Verlas como algo puramente cosmético puede hacer que pospongas una consulta que sí importa.
Hablar con un profesional a tiempo, incluso antes de que molesten, ayuda a entender qué está pasando en tus venas y a bajar el riesgo de complicaciones más adelante. Si quieres profundizar en cómo se aborda esa insuficiencia de fondo, puedes revisar nuestra valoración de insuficiencia venosa.
Mito 2: "Las várices solo les dan a personas mayores"
Realidad: es cierto que el riesgo aumenta con la edad, pero las várices también aparecen en personas jóvenes. La genética pesa mucho: si tu mamá o tu papá las tuvieron, tu probabilidad de desarrollarlas sube, sin importar tu edad actual. Puedes leer más sobre esto en ¿Las várices se heredan? Lo que influye la genética.
El embarazo es otro momento en el que pueden aparecer incluso en mujeres muy jóvenes, por los cambios hormonales y el aumento de presión en las venas de las piernas. Pasar muchas horas de pie o sentada, algo común en distintos trabajos a cualquier edad, también influye. Por eso, no tener "edad" para preocuparte no es garantía de nada.
Mito 3: "Si no se ven, no hay ningún problema"
Realidad: este mito falla por los dos lados, y en ambos te puede hacer equivocar. Por un lado, se puede tener insuficiencia venosa con síntomas como pesadez, hinchazón o calambres sin que todavía haya várices visibles a simple vista. Por otro, unas várices pequeñas y poco llamativas no siempre significan que la circulación esté bien.
Lo que de verdad muestra cómo está funcionando una vena por dentro es un estudio como el eco doppler, no lo que alcanzas a ver en la piel. Por eso, si sientes tus piernas pesadas o hinchadas aunque no veas várices, vale la pena consultarlo igual.
Mito 4: "Hacer ejercicio empeora las várices"
Realidad: es al contrario. Sobre ejercicio y várices existe mucha confusión, pero moverte ayuda: el ejercicio de bajo impacto, como caminar, nadar o andar en bicicleta, hace que los músculos de la pantorrilla impulsen la sangre hacia arriba y mejora el retorno venoso.
Lo que sí puede pasar es que actividades de alto impacto o el levantamiento de pesas muy intenso generen más presión momentánea en las piernas, y que sientas más pesadez ese día. Pero eso no es lo mismo que "empeorar" la enfermedad. Moverte con regularidad, dentro de lo que tu cuerpo tolere bien, sigue siendo una de las recomendaciones más consistentes para cuidar tu circulación.
Mito 5: "La única solución real es la cirugía"
Realidad: esto era mucho más cierto hace unos años. Hoy existen alternativas mínimamente invasivas, ambulatorias y con recuperación más rápida, como la escleroterapia o el láser endovenoso, que en muchos casos reemplazan a la cirugía tradicional. Te lo explicamos con calma en nuestra Tratamiento de várices sin cirugía: guía completa.
Eso sí, ningún tratamiento —ni siquiera la cirugía— garantiza que no vuelvan a salir várices nuevas en el futuro, porque trata la vena ya formada, no la tendencia de cada persona a desarrollarlas. Puedes leer más sobre esto en ¿Se puede quitar várices para siempre?
Mito 6: "Las várices solo les pasan a las mujeres"
Realidad: las mujeres sí las desarrollan con más frecuencia, en buena parte por la influencia de las hormonas y el embarazo sobre las paredes de las venas. Pero los hombres también las tienen, y no son un caso raro. Distintos estudios de prevalencia sobre várices en hombres muestran que una proporción importante de ellos convive con la enfermedad, aunque muchas veces consultan menos por vergüenza o porque asumen, precisamente, que "eso es cosa de mujeres".
Ningún mito reemplaza lo que muestra una valoración real. Conocer qué hay de cierto y qué no en cada creencia es el primer paso para tomar decisiones informadas sobre tus piernas, no por miedo ni por costumbre.
Lo que sí vale la pena recordar
En resumen, esto es lo que conviene tener claro:
- Las várices no son un capricho estético.
- No tienen una edad mínima para aparecer.
- No siempre se ven a simple vista.
- El ejercicio moderado ayuda más de lo que perjudica.
- Hoy existen opciones distintas a la cirugía.
- También les pasan a los hombres.
Si algo de lo que leíste te hizo dudar de lo que creías sobre tus propias piernas, este es un buen momento para resolverlo con información real. Puedes agendar una valoración con nuestro equipo y despejar tus dudas sin mitos de por medio.
Preguntas frecuentes
¿Las várices son solo un problema estético?
No. Aunque para muchas personas es sobre todo una preocupación de apariencia, las várices suelen ser la señal visible de insuficiencia venosa, una condición médica real que conviene valorar, incluso antes de que molesten.
¿Las várices solo les dan a personas mayores?
No. La genética, el embarazo y pasar muchas horas de pie o sentada pueden hacer que aparezcan también en personas jóvenes; el riesgo aumenta con la edad, pero no es exclusivo de ella.
¿Hacer ejercicio empeora las várices?
En general, no. El ejercicio de bajo impacto, como caminar o nadar, ayuda al retorno venoso. Actividades de alto impacto pueden generar más pesadez momentánea, pero eso no equivale a empeorar la enfermedad.
¿La única forma de tratar las várices es la cirugía?
No. Hoy existen alternativas mínimamente invasivas y ambulatorias, como la escleroterapia y el láser endovenoso, que en muchos casos reemplazan a la cirugía tradicional; cuál conviene depende de la valoración de cada caso.