Medias de compresión: para qué sirven y cómo elegirlas
Si tus piernas terminan el día pesadas o hinchadas, esta prenda puede convertirse en tu mejor aliada. Te contamos con calma para qué sirve, cómo elegir el grado y la talla, y cuándo conviene consultar antes de usarla.
Si al final del día sientes las piernas pesadas, hinchadas o simplemente cansadas, seguro alguien ya te ha recomendado usar medias de compresión. Y no es un consejo cualquiera: son una de las herramientas más sencillas, seguras y accesibles para cuidar la circulación de tus piernas, tengas várices o solo quieras prevenirlas. Aquí te contamos, sin tecnicismos, para qué sirven, cómo elegir el grado y la talla correctos, y qué precauciones tener en cuenta antes de usarlas.
¿Para qué sirven las medias de compresión?
Funcionan ejerciendo una presión controlada sobre la pierna: más fuerte en el tobillo y decreciente hacia arriba. Esa presión ayuda a que la sangre de las venas superficiales regrese con más facilidad hacia el corazón, en lugar de acumularse y estancarse en la parte baja de la pierna. Por eso son tan útiles cuando hay insuficiencia venosa, várices, piernas hinchadas al final del día, o cuando pasas muchas horas de pie o sentada.
En general, pueden ayudarte a:
- Aliviar la sensación de pesadez y el cansancio en las piernas.
- Disminuir la hinchazón (edema) de tobillos y pantorrillas.
- Acompañar el manejo de los síntomas de las várices, como la pesadez y la hinchazón.
- Reducir el riesgo de hinchazón y molestias durante el embarazo.
- Apoyar la prevención de trombosis en viajes largos en avión o en carro.
Grados de compresión: ¿qué significan los mmHg?
La fuerza de la compresión se mide en milímetros de mercurio (mmHg) y suele venir indicada en el empaque. En general, se agrupa así:
- Compresión baja (menos de 20 mmHg): para piernas cansadas, pesadez leve o prevención en personas que pasan muchas horas de pie.
- Compresión media (20-30 mmHg): la más usada para várices, insuficiencia venosa leve a moderada e hinchazón relacionada con el embarazo.
- Compresión alta (30-40 mmHg o más): para casos de insuficiencia venosa más avanzada o indicaciones específicas; en estos casos siempre debe recomendarla un profesional de la salud.
No existe un grado "mejor" para todo el mundo: el adecuado depende de tu situación particular, así que ante la duda, lo más prudente es que un especialista valore tus piernas antes de indicarte cuál usar.
Cómo elegir la talla correcta
Una media que no sea de tu talla puede no cumplir bien su función, e incluso resultar incómoda. Para elegir con acierto, generalmente se toman estas medidas:
- Circunferencia del tobillo, en la parte más delgada, justo arriba del hueso.
- Circunferencia de la pantorrilla, en su parte más ancha.
- Largo de la pierna, según hasta dónde debe llegar la media (bajo la rodilla, sobre la rodilla o hasta el muslo).
Es mejor tomar estas medidas en la mañana o cuando la pierna esté menos hinchada, y comparar los números con la tabla de tallas del fabricante. Si quedas entre dos tallas, casi siempre conviene elegir la talla más grande, para no generar una presión excesiva o incómoda.
Cómo ponértelas paso a paso
Ponértela correctamente marca una gran diferencia, tanto en la comodidad como en que cumpla bien su función:
- Colócatelas apenas te levantes, antes de que la pierna empiece a hincharse durante el día.
- Voltea la media casi por completo, como si fuera una media dentro de otra, e introduce primero el pie y el talón.
- Ve subiendo la tela poco a poco, alisándola sin estirar de más, evitando que se formen arrugas o pliegues.
- Si te cuesta trabajo, unos guantes de goma o un calzador especial te pueden facilitar mucho la tarea.
- Revisa que no queden dobleces detrás de la rodilla ni en el tobillo, porque pueden generar una banda de presión incómoda.
Una media bien puesta no debería doler ni cortarte la circulación de los dedos: debe sentirse como un abrazo firme y uniforme en toda la pierna, nunca como un aprieto en un solo punto.
¿En qué casos se recomienda usarlas?
Suelen recomendarse en situaciones como estas:
- Várices o arañitas vasculares ya diagnosticadas.
- Insuficiencia venosa crónica, con pesadez, hinchazón o cambios en la piel de las piernas.
- Embarazo, sobre todo en el segundo y tercer trimestre, cuando aumenta la presión sobre las venas de las piernas.
- Trabajos que exigen estar muchas horas de pie o sentada.
- Viajes largos en avión o en carro, como parte de las medidas para reducir el riesgo de trombosis.
Si te identificas con alguno de estos puntos y sientes que tus piernas ya no son las de antes, vale la pena revisar tu salud vascular con una valoración específica, en lugar de quedarte solo con la solución de las medias.
Precauciones importantes antes de usarlas
Aunque son seguras para la gran mayoría de personas, no son para todo el mundo sin antes revisarlo con un profesional. La principal precaución tiene que ver con la circulación arterial: si tienes antecedentes de enfermedad arterial periférica, mala circulación en las arterias de las piernas, diabetes con compromiso circulatorio, heridas activas en la piel o alguna alergia a los materiales, es importante que un profesional de la salud evalúe tu caso antes de indicarte si puedes usarlas y con qué grado de compresión. En estas situaciones, una compresión inadecuada podría empeorar el flujo de sangre en lugar de ayudarlo.
Por eso, en Seravena no te recomendamos "recetarte" tú misma un grado de compresión alto sin valoración: lo más seguro es que un profesional revise tu circulación de forma integral antes de decidir.
¿Necesitas ayuda para elegir las tuyas?
Si no sabes qué grado de compresión necesitas, o si ya usas medias y sientes que no te están ayudando, no tienes que adivinarlo sola. Puedes agendar una valoración con nuestro equipo o escribirnos por WhatsApp, y con base en el estado de tus venas te orientamos sobre qué opción es más adecuada para ti.