Tacones y várices: ¿cuánto influye el zapato que usas?
Si trabajas con tacón todo el día y notas las piernas más pesadas que de costumbre, no es solo cansancio. Esto dice la evidencia sobre tacones y várices, y qué calzado le pesa menos a tus venas.
Llevas puestos los tacones desde las siete de la mañana en la oficina o en el local, y hacia las cuatro de la tarde las piernas te empiezan a latir, sobre todo la pantorrilla. En Medellín esa escena se repite bastante, porque muchos trabajos de oficina, banca y comercio todavía piden tacón todos los días. La pregunta que más se repite en consulta es si los tacones y várices están realmente conectados, o si es solo cansancio del final del día.
Vamos al grano: el tacón no es la causa, pero sí le pone más trabajo a unas venas que ya venían débiles.
¿El tacón alto causa várices, o solo las empeora?
Las várices aparecen sobre todo por una combinación de genética, embarazo, la edad, el sedentarismo y, en muchos casos, una insuficiencia venosa de fondo en la que las válvulas de las venas dejan de cerrar bien. El calzado no figura entre esas causas principales: nadie desarrolla várices solo por usar tacón. Lo que sí parece hacer el tacón alto, mientras lo llevas puesto, es dificultarle el trabajo a la pantorrilla para empujar la sangre de vuelta hacia arriba, y eso puede notarse más si ya tienes venas débiles.
Qué le pasa a tu pantorrilla cuando caminas con tacón
Cada vez que caminas, la pantorrilla se contrae y actúa como una bomba que ayuda a subir la sangre de las piernas hacia el corazón, en contra de la gravedad. Se conoce como la bomba muscular de la pantorrilla, y trabaja mejor cuando el tobillo se mueve con un rango amplio, como al caminar descalza. Un estudio brasileño que comparó mujeres jóvenes caminando descalzas y en tacón encontró que, con el tacón, esa bomba expulsa menos sangre con cada paso y queda más volumen acumulado en la pantorrilla; con un tacón medio, en cambio, la diferencia frente a caminar descalza no fue significativa. Un análisis posterior de esa misma literatura, hecho por cirujanos de pie y tobillo, describe el mismo mecanismo: a mayor altura del tacón, menos se mueve el tobillo, y menos eficiente es esa bomba natural.
El tacón alto no es la causa de tus várices: casi siempre esa causa viene de otro lado. Lo que sí hace, mientras lo llevas puesto varias horas seguidas, es sumarle trabajo a unas venas que ya partían en desventaja.
Tacones y várices: qué calzado conviene si los usas todo el día en Medellín
Las guías de cuidado para personas con insuficiencia venosa, como la del servicio de salud pública de Andalucía, recomiendan un tacón de entre 3 y 4 centímetros, con suela que se doble al caminar, evitando tanto el tacón alto como el zapato completamente plano. Y es que irse al otro extremo tampoco resuelve nada: varios podólogos advierten que una bailarina sin ninguna sujeción de tobillo obliga al tendón de Aquiles a trabajar de más, lo que puede sobrecargar el talón. En Seravena preferimos recomendar un tacón bajo, con suela flexible y algo de sujeción en el talón, antes que saltar directo a lo más plano que encuentres en la vitrina.
Eso sí, cambiar de zapato no te va a quitar las várices que ya tienes, ni corrige una insuficiencia venosa de fondo si la hay: es una medida que acompaña, no un tratamiento.
Si además de las piernas que te laten notas pesadez, hormigueo o calambres con cierta frecuencia, te puede servir esta guía completa de síntomas de mala circulación. Y si lo que te preocupa es más bien la hinchazón que aparece hacia el final del día, aquí explicamos cuándo es normal y cuándo conviene consultar.
Cuando esas señales se repiten semana tras semana, puede tratarse de una insuficiencia venosa crónica que no conviene ignorar, más allá de lo que hagas con el calzado. En Seravena atendemos este tipo de casos con un tratamiento de várices en Medellín que empieza siempre por un eco doppler, para saber con certeza qué está pasando en tus venas antes de decidir nada.
Para mañana, una acción sencilla: mide con una regla el tacón de los zapatos que más usas entre semana. Si pasa los 6 centímetros, prueba guardarlo para ocasiones puntuales y llévate un segundo par de tacón bajo o suela flexible para el trayecto de ida y vuelta al trabajo. Muchas personas notan la diferencia esa misma tarde.
Si después de ese cambio las piernas siguen latiendo igual, o si las várices ya están ahí y te preocupan, lo mejor es agendar una valoración con nuestro equipo y revisar juntas qué hay detrás.
Preguntas frecuentes
¿Los tacones causan várices?
No directamente. Las várices aparecen sobre todo por predisposición genética, el embarazo, el sedentarismo y, en muchos casos, una insuficiencia venosa de fondo. El tacón alto no es la causa, pero mientras lo llevas puesto reduce la eficiencia de la bomba muscular de la pantorrilla que ayuda a subir la sangre, lo que puede notarse más si ya tienes venas débiles.
¿Qué tacón es mejor para la circulación de las piernas?
Las guías de cuidado en insuficiencia venosa recomiendan un tacón de entre 3 y 4 centímetros, con suela flexible que se doble al caminar, evitando tanto el tacón muy alto como el zapato completamente plano y sin sujeción de tobillo.
¿Puedo seguir usando tacones si tengo várices?
En muchos casos sí, con moderación: alternar con zapato bajo durante el día, evitar usarlo en jornadas muy largas y combinarlo con medias de compresión si tu médico las indicó. Si las várices vienen con dolor, hinchazón marcada o cambios en la piel, lo mejor es pedir una valoración antes de decidir qué calzado te conviene.